22-09-2006 10:33:11 - Nombres e historias - Leido 405 veces
La historia es muy vieja, pero funciona porque, salvo los nombres, el instinto de la especie está bien guardado en los genes. Yuan cerraba ya la tienda cuando remarcó que había dos extraños mal encarados observándole. Quiso escurrirse rápido de allí, pero los otros le abordaron: "Yuan, este barrio es peligroso, y nosotros podemos brindarte protección para tu tienda por no mucho dinero". Yuan negó con la cabeza: "No, gracias, no lo necesito". Hizo ademán de marcharse, inquieto, pero uno de ellos le agarró el hombro y, mirándole con fijeza le dijo dos veces: "Estás avisado, mercader", y luego le permitió irse. Al llegar a la tienda a la mañana siguiente, Yuan vio los escaparates rotos en pedazos, la mercancía tirada por el suelo y el mostrador cubierto de pintura roja. Uno de los de la víspera le miraba desde el bar y Yuan, desesperado, supo que era el momento de plegarse.













