21-09-2006 09:57:14 - Objetos y conceptos - Leido 364 veces
La rijosa costumbre de dar nuevos nombres a las cosas viejas se topa de bruces con el reino del tabú: hace siglos que conservamos las mismos conceptos para los mismos miedos, y las mismas pasiones nos arrastran hacia deseos indebidos. Las palabras jamás pronunciadas cambian menos que las usuales, porque el morbo de la prohibición las mantiene a raya en nuestra voluntad, pero siempre al acecho para atravesar la línea: sexos ocultos, semitas de carnívora voracidad sólo ante lo consagrado, palabrotas tan sentidas como los más nobles juramentos, chinos que jamás mentaban ni al emperador ni al estado. Las palabras ocultas continúan activas, pero en el silencio, y en él está toda la fuerza de su estallido cuando alguien las libera con tensión o furia. Tabúes para hacernos pensar que todavía somos seres morales, caníbales capaces de colegir cuándo cruzamos la línea.













