19-09-2006 13:20:44 - Actualidad - Leido 458 veces
Ibarra lo deja. Habrá cosechado fracasos y logros, mucho de todo y durante demasiado tiempo. Un buen líder no se distingue sólo por la buena mano en la gestión, sino también por saber calcular cuándo llega la hora del relevo. La política no es sólo una cuestión de experiencia funcional ni de apego a los cargos; también se mide por reflejar el pulso y el vigor de las sociedades, y 25 años de poder sin cambio de nombres implican que al menos una generación, un entero dominó de gentes ha perdido su ocasión para dar su visión de las cosas. Mantenerse tanto tiempo a la cabeza fomenta padrinazgos y crea una extraña sensación de inmovilidad nada ilusionante. Por eso, porque todos somos contingentes, los cambios tienen algo de saludables. Que se marchen Ibarra o Saponi es borrar la gerontocracia: hay que abrir las ventanas para refrescar los símbolos y que entre el aire.













