15-09-2006 10:29:27 - Músicos - Leido 195 veces
"Amor, celos/ ceniza y fuego/ dolor y pecado/ Todo esto existe/ Todo esto esto es triste/ Todo esto es fado". Y, entonces, el marinero portugués que vuelve tras cuatro años en colonias, en el puesto de vigía, grita "Terras de Espanha". Porque las tierras de España, a lo lejos montañosas, tienen delante las todavía invisibles arenas de Portugal. El barco enfilará Lisboa y, después de tanto tiempo, entre las brumas matinales, aparecerá la silueta de la torre de Belem, la señal de llegada. Y así se cumplen las promesas del marinero de "Fado portugués" (el fado nació un día en el pecho de un marinero...) en boca de Pontes. En estos tiempos, Pontes es un fenómeno a contrapié: recarga con profusión, pero fija bien la línea entre el carácter y el adorno vacío. Donde otros fracasan, ella canta victoria. Claro: hace con la voz (y con nosotros) lo que el aire con la ropa tendida: este mecerse, ahora.













