
El orinal, firmado por un tal R. Mutt con el título "Fuente", apareció casi en la muestra "Los independientes" de 1917. Con el meadero de ninfeas dio el autor, Duchamp, otro giro a la concepción de los objetos artísticos, obviando sus pátinas sagradas. Se dice que el orinal cuestionaba "el arte irrepetible", pero acaso Duchamp sólo jugara, igual que Tristán Tzara y sus dadás, que hacían poemas como si las palabras fueran bolas de bingo. Dadá es un término buscado en el diccionario, "el primer sonido del niño, el primitivismo, lo que nuestro arte tiene de nuevo", significaba, aunque se dice que "dadá" procede también de la imitación que los camareros del Terrasse hacían de la jerga incomprensible de aquellos raros centroeuropeos en el Cabaré. Ambas teorías, seguro, serán verdad o no. Pero esto lo he encontrado en una
enciclopedia, y estar en la enciclopedia es el mayor fracaso de los dadás.