11-09-2006 10:01:19 - Objetos y conceptos - Leido 226 veces
Tras largas jornadas de navegación, sofocados entre la tensión de la supervivencia y el aburrimiento de las tardes que se repiten, el cayuco divisa una silueta al fin: tierra, arenas que no calman la sed ni la temperatura, pero finalmente sí el fin del camino. Caen todos deshidratados, enfebrecidos y medio muertos por el viaje, pero orgullosos de haber tocado tierra. Unos indígenas semidesnudos les esperaban ya, las dan palabras cariñosas, les ofrecen agua. Y, más tarde, los chamanes con sus chalecos luminosos aparecen cargados de líquidos, mantas, medicinas como joyas; dispuestos a ofrecerles una sopa caliente que les haga recuperar su épica y fuerza. Aunque llevaban los espejos preparados, no hacen falta trueques. Se los llevan en volandas hacia su residencia, no saben si afortunados o prisioneros; si sólo descubren o conquistarán el nuevo mundo: Europa.













