09-09-2006 16:31:25 - Nombres e historias - Leido 152 veces
La historia de Inés de Castro salió de algún extraño rincón aquí dentro, de repente, con su figura etérea mucho tiempo ya después de muerta, como algún día lo hará Don Sebastián, aquel rey portugués desaparecido en Alcazarquivir hace seis siglos (y al que todavía aguardan). Inés, gallega, se amancebó y casó en secreto con el príncipe heredero Pedro de Portugal, y por aquellas leyes de linajes y diretes, su amor ponía la corona portuguesa en manos castellanas. Así que Alfonso IV, a la sazón rey, decretó su muerte y designó tres caballeros que la acuchillaron en Coimbra. Años después, ya rey, Pedro ordenó la exhumación del cadáver de Inés, para colocarlo a su lado en el trono y que todos los cortesanos besaran la mano a la reina. Nadie sabe ya si Pedro amó aquel esqueleto, pero no distintos de las calaveras son muchos recuerdos, y hay quien sigue, pese a todo, amándolos.













