04-08-2006 19:55:24 - Objetos y conceptos - Leido 611 veces
Nuestro pensamiento es un embaldosado gramatical, el lenguaje marca nuestra indoeuropea concepción del tiempo: lo espaciamos, decimos "tres minutos" como si los minutos fueran manzanas. Hablar es establecer fronteras convencionales jugando a que las palabras son Estados y uno puede ser nacionalista, por ejemplo, de la palabra "ventrículo". Así se convirtió el tiempo en un espacio, y procedimos a hurgar con bisturí como con una rana (ayeres, hoys, mañanas) hasta obtener una línea histórica que los indios hopi jamás comprenderían. Para un hopi, los relojes no tienen sentido porque el tiempo no es una cosa que alguien pueda envasar en las esferas. Sus verbos no hablan de pasado o futuro, sino de lo accesible a la percepción y de lo que puede serlo. Ellos, los sabios hopis, han vivido desde siempre en un lugar donde la relatividad era el natural camino de las cosas.













