17-07-2006 20:22:17 - Artes y libros - Leido 285 veces
A lo peor su lectura me ha apartado de escena tanto tiempo, quizá porque ensalza el panorama de lo no escrito y del abandono de la escritura. Los autores del no son suicidas de las letras, auténticos pescadores que cuelgan la caña de las palabras y cogen la del fin de semana en la charca, como los jubilados. Vila-Matas trae al hilo a los Rulfo y los Rimbaud, también otros autores desconocidos y otros inexistentes más allá de lo literario, pero son todos Bartlebys, escribientes que, como el personaje de Melville, "preferirían no hacerlo". Así discurren por esa fina línea que separa la literatura de la vida, cayendo a un lado y al otro; Wittgenstein amenaza con escribir un libro tan cierto que hará estallar el resto, sin pensar que la voz siempre es pequeñita y se rinde: cada palabra que alguien escribe o pronuncia sólo pone de manifiesto cuán inmenso es, de inabarcable, el horizonte.













