22-06-2006 20:25:51 - Actualidad - Leido 406 veces
Salka presentaba las noticias locales del Sáhara en un canal cuya señal alcanzaba el Golfo Pérsico. Desde allí, cientos de admiradores le enviaban correos de secreto amor. Mohamed, un mauritano, le perjuró que, si se prometía con él, la convertiría en una estrella de televisión en Dubai. Ella aceptó; se casaron según el rito saharaui, y comenzaron a tramitar el visado en Casablanca. Allí, unos mauritanos rompieron el sueño de Salka: su marido no era ningún magnate, sino un policía contratado en Dubai, ya casado con otra y con seis hijos. Salka pidió el divorcio y regresó a casa de su padre, donde hace unos días tomó el coche, condujo 200 kilómetros hasta un acantilado y, según unos turistas, se quitó las gafas, dejó el bolso y se arrojó al mar. Al rescatar su cuerpo, vieron que acogía ya al que habría sido su hijo, como si Ana Karenina hubiérase encarnado en la mamá engañada.













