14-06-2006 21:31:09 - Metabitácora - Leido 491 veces
Creando sistemas de comunicación, el ser humano logró desahogarse en universos paralelos a través del establecimiento de curiosas empatías: las relaciones casi hipnóticas con un poema o un libro lo mismo servían para retirarse de realidades desabridas que para concentrarse en loar historias. La distancia entre una mirada fija y un libro era un canal de fuerza invisible, puesto aún más de manifiesto cuando la televisión llegó al hogar, el telégrafo al monosílabo. Inventos unidireccionales que generaron lenguajes e idilios de fotografía: videntes embrujados por Pelé, reuniones familiares en torno al brasero de picón y al transistor con los sentidos orientados a viajar a Oz. Y, de repente, la revolución de las redes, o sea, un mundo paralelo y masivo donde ya el comunicar se reticula, nueva rebelión técnica que debe alfabetizar sus megáfonos y nombres: todos leen, todos crean. (efindex)













