12-06-2006 20:05:39 - Objetos y conceptos - Leido 711 veces
La tierra es como una gran sandía, una matrona alimenticia. Aunque no es menos equivocado dividirla en mil que en dos, la dinámica de frentes es más directa que la diversidad porque nace de brochazos gordos que se transforman en ironías o bofetones y se escupen sin crítica. Así, en cualquier saber conviven a menudo dos grandes facciones que no se dan tregua. Un tablero de ajedrez se pinta en sesenta y cuatro casillas, pero sobre él se baten dos colores: azules y rojos, menottis y bilardos, metafísica y nihilismo. El bien y el mal, unos y ceros, marcas de telefonía: establecemos todos preferencias dualistas a partir de ejes publicitarios, tradiciones adquiridas o instintos que provienen de edades casi bíblicas, como el rosario que rezan los neocóns cuando preguntan aquel si estás conmigo o contra mí. Amigos o enemigos, máscaras binarias que decoloran el cromatismo de las cosas.













