07-06-2006 23:16:17 - Actualidad - Leido 314 veces
La patria del hambre y el conflicto perpetuo y agarrado a los tejidos musculares: eso es Somalia, constancia y sed de mal; durante años, la resignación ante su destino ha sido un colmo de indiferencias y solidaridades ciclotímicas; el cuerno de África echaba ruidos con poco eco, pero sobre todo humos, espirales viciosas de vergüenza apagadas en la conciencia de la lejanía. Y, en estas, unos labios murmuran "sharia" y los ojos poderosos de la atención mundial se detienen un instante, sorprendidos de que también hayan llegado allí. Ayer, los guerrilleros estaban a treinta kilómetros de la capital. Hoy la han tomado, avanzando como un torrente de lava por caminos y desiertos, y como un lento magma que cala las poblaciones hartas: los hambrientos y los desheredados, los hombres de orden y negocio. En esos espacios de sombra y desatención, a occidente le crecen los barbudos.













