02-06-2006 22:28:38 - Nombres e historias - Leido 348 veces
Retomó Tucídides el discurso fúnebre de Pericles, unos cuarenta años más tarde de que fuera pronunciado, a modo de oración evangélica; su mito pervive todavía porque aquellas menciones a la democracia otorgan un engrandecimiento heráldico, una vieja línea de linaje que nos une a aquel siglo dorado para la historia de la humanidad. Los homenajes a los caídos en combate, como aquellos de la guerra del Peloponeso, se prestan al territorio épico y se revisten de un esoterismo retórico, así que Pericles ensalzó la democracia de sorteo para mantener la moral y cerrar filas. Muchas cosas separan a nuestro sistema de aquel; otras perviven con liftings de nariz. Pero en aquella loa está la semilla de nuestra historia y todos los principios que siguen invocando los neocons a la hora de justificar los choques de civilización y la guerra: sistemas políticos, instrumentos para la dominación.













