01-06-2006 23:02:18 - Actualidad - Leido 315 veces
Los niños son los últimos habitantes del paraíso y algunos ángeles caídos les persiguen también en nuestra casa. Lo sabíamos antes, de redada en redada en red, y lo comprobamos ahora que Holanda, tantas veces avanzada, asiste hoy incrédula a la fundación de un partido político que propugna la pedofilia, el cine porno en horario infantil, la educación sexual del niño para arrimarlo a su sardina. La salida en tromba de los desalmados desvela que también en ese rincón de felicidad que guarda la infancia hay amenazas de sombra y chacales que despedazan la ingenuidad tan frágil. Salir de la niñez es abandonar un jardín purísimo al que estos todavía quieren asomarse y raptar. Raptados y puestos a reptar, como los niños que por supervivencia cosen el balón con que ganamos el mundial o las niñas que juegan a putas en Tailandia. Nadie tenía derecho a expulsarlos del paraíso.













