29-05-2006 22:53:36 - Actualidad - Leido 357 veces
Pasaba el convoy de los americanos, una bomba estalló y mató a Miguel, piloto de un carro de combate. Locos de ira, sus compañeros marines entraron en las casas vecinas, reunieron a las familias en el salón de té y mataron a todos a sangre fría; en otra vivienda arrojaron una granada, y a algunos les encerraron en un armario antes de dispararles, no se sabe si antes o después de convertirse en autómatas ciegos. Ocurrió en Haditha, una nueva entrada en el diccionario del horror, donde todas las palabras remiten a la misma constante y demuestran exactas la infame mentira de la guerra: cuando la violencia sopla, la disciplina y la ley marcial sólo son un accidente en medio del caos. El asesinato, el saqueo sacan a la cotidianidad de sus órbitas, y los arrebatados soldados de Haditha, sólo ferinos artilugios mecánicos de la vileza, no son la contingencia sino una norma de guerra.













