23-05-2006 19:15:28 - Actualidad - Leido 339 veces
Los Balcanes acaban de pintar otro surco con las urnas atadas al carro. Salieron los jóvenes a menear las banderas tan de regusto añejo y vienen raudas a la memoria la Syldavia y la Borduria del Tintín a saltodemata tras el cetro de Ottokar. Países que sólo con lejanía existieron vuelven en virtud de no sé qué legitimidades siempre en nombre del colectivo y bien arrimadas a la sardina de la Unión Europea, esta vez (ahora, ya en el penúltimo escalón que baja la Gran Serbia, los eslavos se achuchan en espera de más lluvia en Kosovo). Montenegro consigue una independencia que casi disfrutaba ya de hecho, pero anotemos hasta qué lugar alcanza el espejeante maná de la soberanía, y, sobre todo, en qué lo notarán sus gentes. Autodeterminación, preámbulos, principios: qué repetir. Cuántas veces invocar grandes palabras ha servido para ocultar nuestras pequeñas miserias bajo la alfombra.













