22-05-2006 20:27:15 - Objetos y conceptos - Leido 339 veces
Los árboles son homínidos hieráticos: ahí están el chopo y el ébano raciales tan negros y el cerezo que es como un remanso del invierno; también el castaño encofrado y secreto, y el tilo, con su redonda amplia copa y su aire tranquilo. El blancor del fresno y la palidez del tejo, rechoncho prestamista que se aleja cojeando; luego la encina, labradora sencilla y recia, y el roble cercano, tan esencial que su ontológica madera se hunde en el agua. El nogal es un hogar moviendo un rabo; el pino y el alerce, el fino aguijón nervioso de la pelea diaria, coníferas batalladoras y escarpadas más arriba y más abajo, la palmera, efusiva con su abrazo de bienvenida y sus petardos. Árboles robustos, otros con pechofina aristocracia o los que van al museo: todos esperan que vaciemos los bolsillos de semillas para darles nacimiento en un patio nocturno de peras y frutales, caigan a la tierra o viajen al útero.













