20-05-2006 19:37:52 - Actualidad - Leido 485 veces
La juventud tan poco madura (¿puede ser otra cosa?) sólo botellonea y se despreocupa. No como aquella otra, dicen, la que de verdad se movilizaba y dotaba de dimensión épica a la participación y la democracia. No, estos jóvenes no luchan ni buscan bajo los adoquines y apenas les da para asomarse a rendijitas donde molturar la frustración del salario humillante, de la vivienda a la vez celda. Mientras, los modélicos ye-yés de la transición ostentan la liturgia de la sociedad y exigen con disimulo que el resto les admire. Su sentido se conserva iluminado y con su deje de los elegidos y el rostro circunspecto y fiscal, analizan estupefactos la razón de lo que creen nuestra frivolidad, nuestro fracaso. Nosotros jóvenes a los que ellos educaron dicen que más; y ahora nos taponarán hasta que llegue la nieve perpetua de su gerontocracia. ¿Advierten que no son necesarios?













