14-05-2006 23:32:49 - Nombres e historias - Leido 361 veces
Este viejo titiritero los guarda en una maleta vieja, dejándoles que duerman entre circo y ciudad. El hombre tiene gafitas redondas, carota belga y triste, ojos miopes y sombrerón; descorre con parsimonia los cierres de la maleta y monta su pequeño teatrillo. Para despertar a su marioneta, tira con suavidad del juego de cordeles, y el violinista se despereza con algún leve temblor. El buhonero conecta un aparato de música (eso no lo ve nadie) y el títere impávido comienza a tocar su violín desgastado, mientras una marionetita de perro agita contento la cola y unos pocos niños se apilan embobados ante la maravillosa lentitud de la música, la tristeza que se emboza de melancolía. Los Kasperles no se han ido al fondo del baúl, pese a su desigual lucha contra la aparatología y las redes. Ellos, davides, siempre ríen y tocan con sus torpes cachiporras de madera nuestros torpes sentires humanos.













