13-05-2006 20:17:33 - Actualidad - Leido 366 veces
Imaginen un mundo en el que los empresarios y los trabajadores lucharan por su autodestrucción: los fabricantes de coches promoverían el uso de la bicicleta, los conglomerados petrolíferos quemarían las reservas de oro negro. Consagrarían los Estados harakiris constitucionales para desaparecer, y los informáticos trabajarían sólo para hacer virus mortales. En su estudio, el artista transgresor pintaría un bodegón, y el futbolista chutaría hacia su propia porteria. El Vaticano prohibiría la biblia y jubilaría a los dioses. Las industrias farmacéuticas curarían al fin la última enfermedad y, convencidos de la necesidad de desaparecer para siempre, los escritores dejarían de serigrafiar su letra en la hoja. Ese mundo tan irreal tiene pese a su lejanía muestras de inequívocos paladines dispuestos a franquear la utopía, como el Fórum Filatélico, que destruyó durante años miles de sellos. Filantropía.













