11-05-2006 19:28:15 - Músicos - Leido 348 veces
La ciudad que ya abandonó los años mozos, acostumbrada a meditar bajo su sexo, enjuta y seca como el clima duro que aja la tierra como la llaga los labios, ahogada casi de pasearse por sí misma en silencio y desmadejar el ovillo que guarda su futuro, precaria y pacata pero hermosa en su lento envejecer que no la toques, tan llena de esencias que se solidifican lentas, magmática y tierna y ocre, a veces madre perdonando y a veces sólo una espalda, con el reloj parado dando siempre su misma hora y la cigüeña que siguió a otra y a la que otras siguen, la ciudad que no tiene catedral pero sí torres rodeadas de arrabales y arabescos, escasa de flores y siempre con sed por falta de río. La ciudad, digo, se ha vestido de color y de fiesta, se ha maquillado de mundo y está tan bonita y clara que nos vamos de Womad.













