06-05-2006 22:50:42 - Artes y libros - Leido 280 veces
El MEIAC de Badajoz es uno de esos museos gigantescos y huecos, donde el peso de la historia del arte se transforma en vanos, en aire insuflado por la hegemónica nada. La creación artística sigue con su salud de fibra óptica: obras aceleradas, chorros hacia la dimensión de la galaxia exterior, nuevos artistas que despersonalizan la palabra artista y otros, confirmados ya, como Julião Sarmento, que expone estos días sus grabados semifigurativos envueltos con un halo minimal tan nuestro y deshecho. Yo deambulaba entre sus fragmentos en la calma blanca del museo vacío de gente y cuadros, paseando entre estudios corporales, imágenes fragmentadas e inconexas. De repente, llegué a "Vox", apenas la fotografía del rostro claro de una chica, junto a unos auriculares que me puse. Era su voz dulce, que me susurraba cosas, y la turbación que sufrí fue tan terrible que ya no pude continuar.













