05-05-2006 22:16:01 - Objetos y conceptos - Leido 305 veces
Hay lugares que cambian tan despacio que parece su paso un testimonio de permanencia. Quienes cambiamos rápido los miramos con fragua de imán; cuando ya la infancia se escapó como la arena de las manos, el campo de un pueblo, la estribación de la sierra donde acostumbrabas a perderte de adolescente permanecen iguales. El pasado se vuelve sustancia en forma de roca y de camino: para tener consciencia de nuestro tiempo, nada como sentir la ficción de la pausa antes de regresar a la vorágine, urbes, lugares donde cada segundo pasa diferente y los edificios recortan el viento a cachos. A su transformación de vértigo nos adaptamos igual que se ahoga la raíz durante las inundaciones o como la estela en el agua; porque de tanta velocidad la metrópolis desintegra los ojos lentos y asimismo el arte. Virgilio, Horacio eligieron detenerse; por eso hoy marchan todavía con nosotros.













