25-04-2006 22:46:33 - Actualidad - Leido 414 veces
Quizá por codificar hasta la obsesión y articular con manía, las tablas de la ley son demasiadas veces papel mojado y los derechos humanos se rebajan hasta lo risible, así que reivindicar derechos para el mono parece una burla si no un disparate: no sabemos respetarnos unos a otros, dicen, y no sabremos respetar al animal; aquí, la excusa es asegurar primero lo uno y dejar lo otro al libre albedrío, y clamar desmedidos contra la perversión de dotar de derechos a los simpáticos primates que se cuelgan de la selva. Un mono no tiene derecho, un animal no leerá jamás la constitución. Pero, ah, nosotros sí podemos leer; leyendo sabemos que somos la principal y casi la única amenaza de la piel terrestre, y tenemos dibujado en la frente algo parecido a la responsabilidad. No señalen el "derecho" del mono, para no herir la corrección de los que mirarán el dedo, pero salven a nuestros primos.













