19-04-2006 23:17:32 - Nombres e historias - Leido 417 veces
A Manolo Luengo, un rico y supersticioso hombre de negocios, un adivino le pronosticó, lo decían las cartas, que no sobreviviría al otoño del año 2006. Manolo, ciego de temor, se sobrepuso a duras penas a la alucinación del astrólogo, y comenzó a tomarse la vida con más relajación. Primero fueron pequeñas ausencias del trabajo, qué se le va a hacer si el despertador no suena un día. Una vez que sabemos dónde está la estación de destino podemos viajar con calma, apreciar el paisaje, los árboles, se decía Manolo. Sin darse cuenta, terminó por abandonarlo todo, sacar el dinero del banco y armar una gran jarana cada noche, a veces solo, donde las drogas manaban mejor que las palabras cuando llegaban las altas horas. Así, de fiesta en fiesta, Manolo se sintió un día indispuesto, fue a un hospital; los médicos le pronosticaron, lo decían los papeles, que no viviría más allá del otoño.













