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"Sólo amanece el día para el que estamos despiertos" (Thoreau)

13-04-2006 23:51:15 - Actualidad - Leido 364 veces
Dentro de 75 años, los ciudadanos festejarán la fecha quizá no con algarabía, pero sí con indisimulado orgullo. Conmemorarán la vuelta de la Niña bonita, tan frágil como un pétalo, con el estoicismo de la antorcha que guía a los barcos durante la noche. Ahora es aún tiempo de recuerdo, parece, aunque ha de serlo más de proyección para dotarnos de un futuro más bello y, por justo, mejor. A la República quisieron las armas matarla para siempre, pero su halo corrió fuera de los libros oficiales y en las tierras que acogieron a sus hijos. Vivió en el símbolo y poco a poco, con sencillez de aldea, su nombre va quedando más limpio de mala hierba porque vemos más claro el camino que quiso trazar. Un país educado, próspero y participativo, no muy diferente de la España deseable para esta centuria que comienza, y que en 75 años homenajeará a quienes la proclamen para ya no irse.
Comentarios
Zagloso dijo hace 2 años y 27 meses:
Espero que en 2081 en vez del 14 de abril se celebre la llegada de la III República.
Agúndez dijo hace 2 años y 27 meses:
Don zagloso, yo también lo espero (y de hecho, lo espero un poquito antes, también). Un saludo.
Juan dijo hace 2 años y 26 meses:
Yo también espero que pronto se instaure una República Presidencialista en España, pero en ningún caso heredera del gran fiasco y fracaso que padecieron los españoles en los penosos años de la Segunda República. ¿Me aseguraríais que un católico practicante, ante esa III República que decís, sería respetado y no perseguido como entonces?. La historia suele repetirse, sobre todo si el guión ya ha sido escrito y hay muchos actores con ganas de interpretar la obra que no se terminó. Para echarse a temblar... y rezar.
Agúndez dijo hace 2 años y 26 meses:
No creo que ningún régimen nacido en el contexto europeo actual se atreviera a conculcar la libertad religiosa. Pero, al mismo tiempo, hay que resituar el papel de la iglesia católica respecto del Estado. No creo que pueda ya aspirar a cambiar el Estado; deberá, en todo caso, ejercer la guía de las personas que de ella forman parte. Es decir, la voz de la iglesia no debería invadir el espacio de la ciudadanía, sobre todo en tiempos donde las sociedades son cada vez más heterogéneas en todos los sentidos. Un saludo.
Juan dijo hace 2 años y 26 meses:
No estoy de acuerdo con el mensaje anterior. Los católicos como yo somos tan ciudadanos como otro cualquiera y tenemos derecho a expresarnos libremente y denunciar lo que consideramos moralmente reprobable para nuestras convicciones y creencias. Así, mi deber como cristiano y mi derecho como ciudadano lo ejerzo luchando pacíficamente por la vida de todos los seres humanos, incluyendo los no nacidos, la defensa de la verdadera familia, la necesidad de no olvidar nuestras raíces cristianas en la educación pública, la denuncia de las injusticias sociales, especialmente con los más desfavorecidos de la sociedad y, en definitiva, dar a conocer el Evangelio que es el alimento de mi alma y regalo que deseo compartir con mis semejantes.
Agúndez dijo hace 2 años y 26 meses:
Defienda ud. aquello que le parezca conveniente; nadie lo discute. Lo discutible es que el Estado haya de subsumir sus decisiones con base en la moral de la iglesia. Una iglesia moderna y tolerante, me parece a mí, debería asumir que los designios del Estado son independientes de los suyos. En suma, si la Iglesia aborrece el divorcio y el condón, que promueva su destierro entre los católicos. Pero jamás habría de aspirar a que el resto de la población se sienta obligado por sus posturas. Ya no. Un saludo.
Juan dijo hace 2 años y 26 meses:
En efecto, el mensaje de la Iglesia en cuestiones morales va encaminado en primer lugar para los fieles católicos. No me parecen acertadas la palabras "aborrece" y "destierro" que, a mi juicio, destilan cierta intención.
Queramos o no, nuestra sociedad está asentada en unas profundas raíces judeocristianas. Costumbres, tradiciones, organización social, normas morales... todo gira entorno a nuestra herencia de Roma y del Cristianismo. Nuestra sociedad cambia, evoluciona, intercambia con otras culturas, pero eso no quiere decir que tengamos que renunciar a nuestras raíces que, insisto, son cristianas queramos o no.
Es curioso, pero sólo en la Civilización Occidental, y apoyándose fundamentalmente en el humanismo cristiano, han surgido democracias sólidamente asentadas. "Los otros" ya hemos visto las consecuencias: Los países del este de Europa, la China comunista, Cuba, muchos países africanos, las dictaduras islámicas, etc...
Por último, a estas alturas de la película, lo del divorcio y el condón ya está un poco añejo para los que critican a la Iglesia. Salu2
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