13-04-2006 23:51:15 - Actualidad - Leido 364 veces
Dentro de 75 años, los ciudadanos festejarán la fecha quizá no con algarabía, pero sí con indisimulado orgullo. Conmemorarán la vuelta de la Niña bonita, tan frágil como un pétalo, con el estoicismo de la antorcha que guía a los barcos durante la noche. Ahora es aún tiempo de recuerdo, parece, aunque ha de serlo más de proyección para dotarnos de un futuro más bello y, por justo, mejor. A la República quisieron las armas matarla para siempre, pero su halo corrió fuera de los libros oficiales y en las tierras que acogieron a sus hijos. Vivió en el símbolo y poco a poco, con sencillez de aldea, su nombre va quedando más limpio de mala hierba porque vemos más claro el camino que quiso trazar. Un país educado, próspero y participativo, no muy diferente de la España deseable para esta centuria que comienza, y que en 75 años homenajeará a quienes la proclamen para ya no irse.













