10-04-2006 19:30:18 - Nombres e historias - Leido 339 veces
La archiconocida cita de Warhol sobre que todo el mundo tiene derecho a quince minutos de gloria ilustra fenómenos diversos, disfrutes vividos y reconocimientos póstumos (Van Gogh, en vida, no vendió ni un cuadro). Tocar la gloria no tiene por qué ser una maniobra abstracta, y son legión aquellos que se aproximan a sus quince minutos en cuerpos de otros, e intentan poseer el autógrafo fetiche de su ídolo; quieren palpar al cantante galán en el concierto porque así palpan la fama y el éxtasis, como acercándose a la buena estrella. La peluquera que cortaba el pelo a Warhol o el pediatra que auscultaba al niño Zapatero lo comentarán ahora con cierta presunción. A pesar de haber tocado la fama sin saberlo, quizá hayan gestado una vigencia en la memoria de los dirigentes, para que estos pongan rostro a los ciudadanos en el baile de cifras de la macroeconomía.













