09-04-2006 17:53:28 - Objetos y conceptos - Leido 344 veces
Todo cuanto sabemos y aprendemos, todo cuanto somos proviene de leer. No sólo letras, folios o libros; la manifestación de la naturaleza tiene su lenguaje sencillo pero interminable, claro como un cielo de verano. El cerebro con fruición el mundo devora, lo deglute a conveniencia para desentrañar sus olores y secretos. Entre los occipitales escribimos un gran libro polimórfico de conexiones caleidoscópicas, capaz de interpretar lenguajes para los que todavía no se ha inventado un nombre consciente. Cada uno escoge su diálogo y lo llama instinto, emoción, lógica, para apurarse en el límite de lo desconocido y curiosear un poco. Escuchamos un gran mar hablador, pero por los embudos del oído pueden apenas penetrar unas pocas gotas de agua. Y, salvo esos suicidas que cierran las páginas con violencia, el resto sujeta una concha abandonada en la playa a la espera de alguna señal.













