15-03-2006 23:31:35 - Nombres e historias - Leido 341 veces
Una película, Ciudadano X, glosaba la búsqueda imperiosa de la KGB en su persecución de un desafío, el maestro de escuela sin cara que destripaba niños tras violarlos en bosques y cunetas. Los regímenes sin democracia tiene rendijas psicoanalíticas que a todo escapan, locos de sombra interior, y, durante seis años, Andrei Chikatilo jugó a su doble vida de honrado maestro y psicópata desquiciado; arrancó úteros, mutiló pezones, desfiguró rostros imberbes para alcanzar erecciones poco mentales. Cerebros perturbados de los que interesa siempre la infancia, difícil, con burlas de otros críos. Cuando un tipo asesina, el mundo supone que jamás accedió a nada que pudiera llamarse felicidad. Los criminales más salvajes muerden la yugular del morbo, porque representan una historia vieja como el demonio traidor. Nos asomamos, y nos miran desde el fondo del precipicio.













