14-03-2006 22:02:27 - Objetos y conceptos - Leido 285 veces
El azar se convierte en destino cuando ya no hay opción. Alguien olvida ajustar las correas de ese paracaídas, y Manuel se lo pone. Para cuando se arroja del avión, lo casual ya es inexorable. El destino es moneda de curso único y no importa si premeditado porque es total, ni plural ni democrático. Planifica las conexiones del caos con el fin de que nada escape a su veneno, que todo discurra hacia abajo como Manuel lanzado a la muerte en un paracaídas que no se abre. Nosotros aquí, nacemos ricos por suerte o nacemos en Níger y el destino se lanza sobre el niño como Manuel al suelo: morirás de hambre o vestirás levis. Un azar como las luces de la discoteca; te iluminan unas, otras pasarán de largo, hasta la hora del cierre, cuando ya Manuel habrá caído, y los niños moribundos de Níger esperan que los funcionarios de la ONU decidan entre caldo y caldo, chuletas de restaurante.













