12-03-2006 22:33:51 - Artes y libros - Leido 286 veces
Las esculturas renacentistas no tienen 500 años; nacieron antes. Eran piedras modeladas a fuerza de torrentes, mármoles sedimentados bajo toneladas de sol y años. Nuestra cronología señala apenas el momento que alguien empuñó un cincel, dibujó un mapa. Pero América estaba ahí mucho antes de Colón. Antes de que le pusiéramos nombre, la piedra del David, las barras de metal de la Torre Eiffel ya tenían su mundanidad, su mensaje silencioso y bello. Al final, nuestras cruces en los calendarios sirven sólo para poner la bandera del descubrimiento y señalar el hallazgo: dar nombres a la nuevas hormas de escultor para incluirlas en la enorme enciclopedia de nuestros pellejos. Por eso, cada vez que una estatua egipcia aflora de la tierra, rechina cada centímetro de piedra. "No somos egipcias", dicen al faraón, "ya estábamos allí mucho antes que vosotros".













