16-01-2006 20:39:50 - Nombres e historias - Leido 425 veces
"Una vez, Chuang-Tse soñó que era una mariposa que volaba por por todas partes, feliz y siguiendo sus caprichos, ajena al hecho de ser Chuang Tse. De repente, despertó y vio sorprendido que era Chuang-Tse. Y, entonces, no supo decir si él era Chuang-Tse soñando ser una mariposa, o una mariposa soñando ser Chuang-Tse". Todo porque no se fiaba de su alucinación, como hacemos nosotros con lo que escapa a la vista; la mirada ha consolidado su dominio a lo largo de la historia, es la más aguda KGB de la inteligencia. Una voz que suena sin forma corpórea apreciable o deriva en esquizofrenia o en Fátima, como deriva en las líneas rojas de lo fantasmal la piel que se eriza con el frío. Hay quien desprecia la ilusión porque distorsiona, pero en el desierto la vista nos envía confiados al espejismo. Ojos de color mariposa, que jamás sabrán cuánto volamos porque carecen de la visión del ciego.













