09-01-2006 19:31:06 - Músicos - Leido 371 veces
La lengua portuguesa arropa, y de su lengua hace Cesaria Évora una forma de sentir y de mirar el mundo, como la mayoría de los pueblos nacidos de colonizaciones infames muchas veces. La llaman "la diva descalza" a fuerza de pasear la voz y los pies entre las casas coloreadas -imagino- de Cabo Verde y de hacerse fotos entre cabritas y rosas. Las islas son marineras, y los marinos y ella cantan a la tristeza, a la soledad, a la distancia. Haciendo nuestra su nostalgia y al revés, uno puede transfigurar a Cesaria Évora en su abuela, las dos gordas como troncos de palmera abrigando a sus nietos. Y basta: mecerse a ritmos lentos de fado y ritmos de color africano, para dar un aplauso a una manera de mestizaje que sí vale. La música de Évora se amasa muy adentro, tiene un olor que invita al estómago, que recuerda a lumbre; nuestra abuela que nos canta la nana para ayudarnos a dormir.













