07-01-2006 20:23:51 - Nombres e historias - Leido 384 veces
Ni Capuletos ni Montescos aceptaron de buen grado la relación entre Romeo y Julieta, así que se suicidaron en paz, en su mundo de ficción. En un mundo no sé si de más ficción, en Nepal, tampoco los reyes aceptaban los planes de boda de su hijo Dipendra, así que un día de junio de 2001, el príncipe entró en el salón donde se encontraba su familia, sacó el arma y disparó con furia de tragedia griega. Fueron cayendo los príncipes Niranjan y Shruti, la reina y el rey. Nadie vio el último gesto de Dipendra antes de descerrajarse los sesos de un tiro, y era ya muy tarde para preguntar qué provoca una disputa tan sonora pero poco discursiva en un hombre de su poder. El tío del príncipe, último vástago vivo de su saga, fue coronado. Bajo su cetro, el país vive como siempre: despotismo, guerrilla maoísta. Las montañas silenciosas apagando los ecos de los rifles. Esta vez, el magnicida era el rey.













