31-12-2005 17:08:03 - Artes y libros - Leido 252 veces
Los seis seguían la moda de dirimir las diferencias en suelos de segunda, en países lejanos. La foto de la colina de Iwo Jima es tan hermosa porque ilustra la estética morbosa de la destrucción: algo de violento movimiento, prisas por levantar el mástil frente a la amenaza de la próxima bomba. Pero además crea un conjunto plástico, casi escultórico, de figuras que podrían adornar cualquier plaza de Moscú. El arte terrible, capaz de unir en lo mismo las barras, las estrellas, el martillo y las esvásticas. Los modelos estaban en plena Guerra Mundial, pero también habría podido pasar más tarde: machacar a los soviéticos, pero sin decirlo, y al revés. Se asume que la segunda parte del siglo XX fue una Guerra Fría porque los muertos no eran civiles occidentales. Deberían preguntar en Vietnam o Centroamérica por este siglo tan de máscara veneciana: risa de progreso pero tanta muerte.













