20-12-2005 19:31:54 - Actualidad - Leido 561 veces
Los deportes más populares llevan aparejados algo de circo, de competición y de negocio; pero la Fórmula 1 es una competición, un negocio circense travestido en deporte, aunque despierte emoción ver a los muchachos embalados a tumba abierta (ya dijo Marinetti que el automóvil era más bello que la Victoria de Samotracia). Y entre tanta estética, cada año comienza un baile de máscaras: tal piloto cambia su escudería para portar otra lanza, y así, como en las justas medievales, cada cual luce su enseña y su divisa, igual que hará Alonso: el asturiano "más famoso de todos los tiempos", a pesar de que Don Pelayo ha opositado 1300 años, cambiará su cuádriga por el bólido metal de los McLaren. Patrick Faure, presidente del equipo Renault, ha reaccionado a su marcha: "El problema real no es que se marche un piloto, sino que se fuera el ingeniero". Que me aspen si eso es un deporte.













