18-12-2005 01:46:20 - Nombres e historias - Leido 893 veces
El autobús de ruta que cubre el trayecto entre Madrid y Cáceres emplea cinco horas para recorrer trescientos kilómetros. Los pasajeros, mientras, fraternales o desesperados, se abrazan a alguna película infumable entre pueblo y pueblo. A veces hay quien se queda sin plaza en alguna parada intermedia, porque el autobús va ya repleto; ha sucedido hoy en Talavera, donde una lagarterana ha recibido el "no hay billetes" con mala baba y se ha tumbado entre las ruedas para impedir la partida. No lo habría hecho de haber pensado en aquel pobre chino frente al tanque en la plaza de Tiananmen, quizá porque se jugaban cosas distintas: aquel quiso ser un tronco inflexible para defender su idea, y el tanque lo aplastó. Aquí, prosaica democracia, la mujer sólo quería llegar a casa. El conductor llamó a la policía entre el jolgorio del pasaje, el bus acumuló retrasos y se acabó la historia.













