13-12-2005 14:35:00 - Actualidad - Leido 434 veces
Dice mi amigo Proudhon: "Sin héroes debería ser el mundo". Ahora queda uno menos: Ante Gotovina fue detenido el otro día en Tenerife, mientras cenaba en un restaurante bebiendo Rioja. Sus compatriotas croatas tardaron poco en salir a la calle para reivindicar el honor de uno de sus martillos de la independencia, el que aplastó la malla serbia en la Krajina y dejó a su paso un reguero de cadáveres civiles; Croacia costó sólo un puñado de vidas. Hemos ya crecido para hacer que los héroes emerjan con, y no contra los otros. La defensa de la patria o de la revolución aquí es un asesinato allá. Algo de relativo tiene cada sueño nuestro, pero por la mañana a todo el mundo despierta la luz, cuya velocidad épica, dice Einstein, aparece absoluta sin distinguir idiomas ni fronteras. Y, mientras amanece, los héroes van quedándose encerrados entre las polvorientas tapas de los libros.













