07-12-2005 20:22:50 - Actualidad - Leido 267 veces
Blair se levanta bajo el techo neogótico de Westminster, y con su inglés oxforificado, o sea, saltón, ataca a su nuevo rival, David Cameron, el quinto conservador que se enfrenta a él en pocos años. Combaten como boxeadores de puño de seda ante los ojos arbitrales del presidente de la Cámara de los Comunes. Cameron se encoge y le esquiva hasta que llega su turno, porque la distancia entre uno y otro es tan escasa que seguro que pueden contarse las caries. Los líderes británicos tienen una agilidad que ya la quisieran los leones de bronce del Congreso: no se menearon ni con Tejero. Los de Trafalgar Square sí se menean. Primero, guiñaron el ojo a Europa del Este y la UE transigió. Ahora, la última propuesta inglesa pide que sean los otros países quienes paguen la ampliación. El púgil Blair reclama su cheque al asalto y Europa finta (y pinta) poco. Tiempos de KO.













