02-12-2005 19:35:12 - Artes y libros - Leido 324 veces
El cine y los libros nos muestran muy a menudo antihéroes que son héroes: forajidos y tahúres, piratas mangantes haciendo valer su gallardía; casi querríamos imitarlos cuando se lanzan a la persecución del galeón o se meten por las tuberías imposibles que conducen a la caja fuerte mejor protegida. Unos son simpáticos perdedores; otros se codean con la nobleza y en lo que dura el codazo arrebatan al conde un reloj de oro, como Lupin, el caballero ladrón. Tenemos una gran baraja de rateros admirables, doctores en lo suyo: Robin Hood, Frank Abagnale despiertan tantas pasiones entre la gente como tembleque en los agentes de la autoridad. Ahora se une al club mi tocayo atracador Dieguito el Malo, que invitaba a chorizo a los rehenes del supermercado. Humanos todos, retratándonos en parte, buscando éticas brechas en la ley para darnos un buen golpe de empatía criminal.













