29-11-2005 19:30:09 - Cine - Leido 511 veces
"El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio", y Kurosawa alienta en 1951 uno de los más hondos suspiros de la historia de la cinematografía: Rashomon es un conjunto de cuatro testimonios y un corolario al hilo de un asesinato en un bosque tupido, compartidos por un leñador y un monje durante la lluvia. Importa menos la culpa que la mirada que lo cuenta. Criminal, testigo y víctimas improvisan versiones excluyentes de lo sucedido, así que será verdad que, como dice nuestro monje, "los hombres siempre mienten, y a veces, hasta se engañan a sí mismos". Por eso un avispero de casos espera en el juzgado: confiamos en que el juez resolverá nuestro falaz relativismo, como si la justicia no mintiera por el mero hecho de ser oficial. Aunque es cierto que también en torno a esto, mejor es que nos engañemos y actuemos como si la ley fuera un rayo sagrado del solsticio.













