28-11-2005 18:55:18 - Actualidad - Leido 1754 veces
Los nacionalistas de todos los lugares comparten moldes de pensamiento. Su lógica es impecable, porque las sumas de la realidad les devuelven al origen admirado, quizá una pretendida fecha que dio forma a la nación. Por emanación, construyen una biblia de nombres, lugares, de héroes que recogen la esencia diferente del propio imaginario. Se dedican sesudas conferencias y recursos cuantiosos para recuperar tradiciones a veces extemporáneas, sin caer en la cuenta de que, de atender a su pasado, una escultura sería lo mismo que un bidé. El culto a la historia se instala de tal modo en la calle que no quedan resquicios para analizar el presente: la sanidad, la educación importan menos que la gloria germinal de tal o cual pueblo. Así; discutiendo sobre identidades originarias y distiguiendo nuestro linaje del vecino, cierra la fábrica, sube la vivienda, naufraga la patera.













