27-11-2005 21:09:09 - Artes y libros - Leido 478 veces
La foto, de Robert Kappa, es conocida. Un miliciano alcanzado por una bala enemiga cae con los brazos en cruz, mientras sujeta un rifle para -paradoja- defender la libertad. Nuestra guerra, cruenta e incivil. Pero hay en la fotografía un extraño magnetismo, una hipnosis. El fotógrafo logró retratar el último momento que conoce el hombre de sí mismo, la centésima que precede definitivamente a la caída. Nos atraen los fantasmas, los fenómenos paranormales; son vados que nos permiten fajarnos a la inseguridad de lo desconocido. Hay quien cuenta historias increíbles en las que la muerte se acerca con cautela, y los vivos las miramos tan extrañados como el niño que se pregunta qué son los impuestos. Bordeamos la empatía con ese miliciano, porque en la sección de necrológicas conocemos de memoria la misma fotografía: un miliciano subido a la baranda, justo antes de dejarse caer.













