20-11-2005 16:49:21 - Artes y libros - Leido 409 veces
A punto de acabar el bachillerato, la profesora de lengua nos obligó a asistir a la típica conferencia que suele servir de excusa para perder clase. El conferenciante era el escritor Juan José Millás, que me pareció un tipo más bien raro, centrado en explicarnos su relación de amor con el diccionario, al que veía como una herramienta imprescindible y casi mágica. Nada que ver con lo que hasta entonces yo había pensado: para mí, el diccionario era un brontosaurio de palabras, un largo y lento catálogo de definiciones apiladas en el aburrimiento. Con el tiempo, he logrado entender a Millás. El diccionario es un compañero de cabecera que nos ayuda a viajar por los conceptos y a crear asociaciones fructíferas para degustar sopas de letras. Por algo Millás, a fuerza de darle abrazos, es el mejor columnista de prensa de este país: usa el diccionario admirándose, como quien pasea por el museo.













