19-11-2005 18:18:27 - Actualidad - Leido 488 veces
Todos los años hay varios partidos del siglo (¿?). Ahora lo llaman Madrid-Barça. Antes, no. A lo largo de la historia se han enfrentado aqueos y troyanos, güelfos y gibelinos. La rosa roja de York contra la blanca de Lancaster. Al menos, las batallas que se libran hoy son más edificantes, menos sangrientas: traspasar una línea con la pelota basta para aplastar al enemigo. El deporte es la épica de los hombres posmodernos. Moviliza las masas más que un discurso brillante, apasiona más que una sentida canción. Permite, en fin, que la gente se alinee sin fisuras detrás de unos colores a los que adora como si de verdad fueran a cambiar su vida. Desempolvarán a gritos las lanzas, se lanzarán a la carrera. Madrid y Barça son los Capuletos y Montescos que parten en dos la afición del país. Que las dos Españas no salgan del césped. Ying Yang.













