18-11-2005 19:46:03 - Objetos y conceptos - Leido 371 veces
Si mantenemos la mirada alerta, hasta lo más nimio o lo más vulgar puede adquirir nuevas significaciones. Sucede, por ejemplo, con una simple mesa, un espacio que jamás nadie se plantea a fuerza de cotidiano. Los locos de la tecnología dicen a veces que no podrían vivir sin internet. Sin embargo, ¿podríamos vivir sin mesas? En el salón, en la cocina a la hora de comer, en la empresa... Nada en nuestra sociedad escapa al influjo de una mesa. En la Biblia, Jesús reúne a sus apóstoles por última vez en torno a un enorme rectángulo(el altar es una mesa); Arturo la eligió redonda para que ningún caballero se sintiera superior a los otros. Sostienen el ordenador, son mudos testigos de las decisiones de un presidente, recogen las lágrimas de las cartas de despedida. Y al llegar al bar, la mesa, ese espacio de comunión, nos aglutina.













