17-11-2005 22:17:08 - Nombres e historias - Leido 357 veces
Tras la invasión de Iraq, quien quiso pudo constatar el triste expolio que sufrieron los principales museos del país. Para los cronistas del futuro, empero, no habrá pasado nada. Acaso en un siglo podrán contemplar muchas de las obras ahora desaparecidas en museos de Filadelfia, Brighton o Varsovia. Así ha sido muchas veces en la historia. Trasladar a Inglaterra los frisos del Partenón, meter en el Museo Pérgamo de Berlín la fachada íntegra del Mercado de Mileto; el propio Louvre. Grecia reclama devolver el esplendor de los frisos a su origen, pero los británicos se resisten. ¿No es el pueblo griego aún mayor de edad, quizá? Vemos a los exploradores europeos tradicionales, a los arqueólogos románticos, con un halo de misterio, de aventura: Rosetta, el altar de Zeus, el escriba sentado... Pero no hay tanto camino entre Champollion y su piedra, y las fechorías de Erik el Belga.













