15-11-2005 22:17:30 - Actualidad - Leido 292 veces
Ya no importa tanto qué mensaje se cuenta. La doctrina cambia más bien poco y las relecturas que impone el paso del tiempo se realizan con la precaución de quien camina por aguas pantanosas. Proliferan las iglesias protestantes, en auge coincidiendo con un nuevo ideal: la autonomía del individuo. Si todos saben leer, ¿por qué puede interpretar sólo la Iglesia?, dicen, y cada día en Suramérica crecientes olas de adeptos tradicionales abrazan credos alejados de la ortodoxia romana. Pero no importa qué mensaje contar, sino mantener la religión en la enseñanza española, mantener la influencia política, mantener unida la financiación de la Iglesia a la del Estado. Es decir, tan mezquino como las demás organizaciones: no perder los tentáculos del poder. Poco que ver con los mensajes de su fundador. Los marxistas cambiaron a Marx; la Iglesia cambió a Cristo.













